La estafa del número nuevo. Cómo funciona y porque casi caigo!!
Esta mañana recibí una llamada del cole de mi hijo: estaba en enfermería y no conseguían contactar con su padre. Yo estoy de viaje, con un océano de por medio, con otro huso horario totalmente, aqui eran las tres de la mañana para mí, y allá media mañana!!. Intenté llamar a mi marido y tampoco respondía. Estaba inquieta, medio dormida, lejos, preocupa de que algo le hubiese pasado a mi marido , de que mi hijo no pudiese ir a casa... Sólo una madre sabe lo que hubiese querido hacer en ese momento...
En medio de ese estado emocional, me entró una notificación de SMS:
“Hola papá, mi teléfono se me ha roto, este va a ser mi número, envíame un mensaje por WhatsApp en cuanto puedas.”
Con el corazón a mil, en mi desesperación por tener una noticia, leí rápido, solo lo ultimo y pensé que era mi marido avisándome desde otro número,. Estaba a punto de responder cuando, por suerte, me llamó mi hijo diciéndome que lograron contactar con él desde el colegio. Solo entonces, ya más calmada, volví a leer el mensaje y caí: era una estafa.
Una muy común hoy en día: “Hola mamá/papá, cambié de número… escríbeme por WhatsApp”.
Pero cuando estás preocupada, a miles de kilómetros de esa persona que deseas con todo tu ser poder contactar y con sueño, las señales se difuminan. Y lo digo yo, que trabajo en ciberseguridad.
Y aquí quiero hacer una reflexión importante:
Las estafas no van de inteligencia. Van de vulnerabilidad.
No caen “los que no saben”, caemos todos si nos pillan:
cansados,
preocupados,
con prisas,
en situaciones emocionales intensas,
lejos de casa,
o simplemente distraídos.
Los ciberdelincuentes lo saben. Por eso explotan momentos vulnerables, no conocimientos técnicos.
¿Qué aprendí (y qué puedes aprender tú)?
1. Verifica siempre por otra vía.
Si alguien dice ser tu hijo, tu pareja o un familiar, llámales al número de siempre.
2. Desconfía de mensajes que piden cambiar de número.
Sobre todo si hay urgencia o emoción.
3. Nunca des datos sin confirmar quién está al otro lado.
4. Los estafadores utilizan ingeniería social, no tecnología sofisticada.
Atacan emociones, no firewalls.
5. Hablar de estas cosas es clave.
El silencio es su mejor aliado; compartir experiencias es nuestra mejor defensa.
¿Qué hacer si recibes un mensaje así?
No respondas.
No pulses enlaces.
Bloquea el número.
Avisa a tu familia para que no caigan ellos.
Activa la verificación en dos pasos en WhatsApp.
Hoy casi caigo yo. Y si a mí me puede pasar, a cualquiera.
Contarlo no me hace menos profesional. Me hace humana.
Y creo que la ciberseguridad necesita más humanidad para que la gente entienda que protegerse no es cuestión de ser “experto”, sino de actuar con calma y con criterio, incluso en momentos difíciles.