Mapeo de Requisitos en un SGI: El Esqueleto que Sostiene tu Empresa

Cuando entré en todo esto del SGI nadie me explicó nada.


Lo único que me dijeron fue algo así como:

“Los certificados hay que mantenerlos.”

“El mapa de procesos ya no es obligatorio.”

“Solo conservamos lo estrictamente necesario.”


Y ya. Eso fue toda la orientación. Cero contexto. Cero plan.

Así que lo de “mapear requisitos” lo deduje yo sola, a base de toparme con documentos, normas y obligaciones que nadie tenía ordenadas. Literalmente fui tirando del hilo hasta encontrar algo que pareciera un sistema.

Primero me encontré con el caos: requisitos por un lado, normas por otro, documentos sueltos, cosas duplicadas, cosas que nadie sabía quién hacía… y un Excel aquí y otro allá. Nadie tenía una visión completa de nada.

De ahí salió mi primer pensamiento sensato:
“Si no sé qué nos piden, tampoco sé si lo cumplimos.”
Así que me puse a identificar y clasificar requisitos sin que nadie me lo pidiera explícitamente, simplemente porque era imposible trabajar sin entender qué demonios había que cumplir.

Luego vino la parte detectivesca:
¿Dónde se hace esto? ¿Quién lo hace? ¿Cómo lo demuestran?
Y ahí descubrí que muchas cosas sí se hacían, pero dispersas, con nombres distintos, sin conexión entre sí.

La integración tampoco me la explicó nadie. La vi yo misma cuando empecé a notar que las normas repetían lo mismo con palabras distintas. Y pensé:
“¿Para qué tenemos cinco documentos que dicen lo mismo?”
Y empecé a unir piezas.

Al final, todo este mapeo no fue un “proceso oficial”, ni una tarea asignada. Fue simplemente la única forma de poner orden en un SGI que estaba mantenido a base de parches y mínimos.

No fue bonito, ni planificado, ni enseñado.
Fue supervivencia.
Pero funcionó.

Entradas populares