Seis años y sigo viva o cómo sobreviví a mí misma y todavía tengo ganas de más)

Era 2019. Me incorporaba como subdirectora de operaciones, justo cuando la empresa estrenaba una estructura matricial que lo cambiaba todo: ahora las áreas pasaban a depender de O, y N tomaba el timón del control y seguimiento. D, que también acababa de asumir su nuevo cargo como D de O, me dio la bienvenida a este nuevo y flamante no-lugar: una posición sin descripción clara, sin proceso asignado, sin manual, sin mapa, sin brújula.

Pasé mis primeras semanas entendiendo cómo funcionaba la empresa, desenredando un sistema de ficheros y de documentación que parecía diseñado por el propio caos. Aprendí a descifrar acrónimos como si fueran claves de un juego de escape: SOC, NOC, APTs, SIEM, IDS, IPS, DLP... y eso solo en la primera semana.

Asi que me fui directamente a la fuente... entrevisté a varios técnicos del SOC, del NOC, con los que sabían cómo se hacían realmente las cosas. R es un crack, porque le encanta explicar y lo hace genial. Yo observé, pregunté, tomé notas, respiré hondo, pregunté una y otra vez. Y poco a poco, empecé a ver que sí que existía un patrón detrás del desorden, una lógica operativa que no estaba documentada, pero que existía en las cabezas y los hábitos de las personas.

Con eso y otras cosas que ví, propuse varias ideas de mejora, pero finalmente solo me aceptaron una que parecía la más adecuada para una recien llegada sin ningún conocimiento previo de la compañía: el proceso de implantaciónes de producto....Algo que me causó una ilusión enorme porque además aceptaron y me apoyaron (gracias P) hacerlo a mi manera: colaborativa, cooperativa y divertida. Sí. 

Ya tenía experiencia haciendo algo parecido en mi anterior trabajo, una metodología agil—una mezcla poco ortodoxa de workshops, Lego Serious Play, dinámicas tipo escape room y modelado de procesos con BPMN en tiempo real—. El objetivo: no solo documentar lo que se hacía, sino hacer visible el conocimiento, construirlo juntos y hacerlo usable.

Me divertí mucho. Aún tengo fotos de algunas de las sesiones. Lo pasamos genial. Incluso invité a una sesión a mi profesor de la UPV (J G-S) para una sesión sobre flujo de valor. Todo lo hicimos en tiempo record. Creo que fueron al cabo de 12 sesiones de una hora, con 12 a 15 personas de diferentes áreas, con sesiones diarias de 10 minutos, sesiones semanales de 60 con todos y con los managers de los participantes, un top-control cada 15 días con Dani y Pepe. Realmente funcionó. Contra todo pronóstico, funcionó. Ese primer proceso interactivo fue el principio de algo mucho más grande. Pero entonces llegó el verdadero plot twist: las certificaciones estaban en riesgo, las auditorías se acercaban, y alguien tenía que hacerse cargo. Alguien entusiasta en la casa, optimiasta (ilusa) y con mucha energía de hacer y cambiar todo? 

Spoiler: yo.




Entradas populares