una mirada al sol y a interior

Este fin de semana he vivido una experiencia muy especial en Vic, que ha resonado profundamente con mi trabajo. Visitamos  @casapratdesaba (#casapratdesaba) , hogar del tío bisabuelo de mis hijos por parte de papá, un astrónomo que hizo importantes contribuciones científicas y cuyo legado ha sido recientemente recuperado gracias a la iniciativa de una de sus descendientes, Anna Alcina.

Hoy participamos en una actividad de divulgación astronómica centrada en la observación del sol y las manchas solares. Una propuesta educativa, abierta al público, que combinaba ciencia, historia y emoción. Mis hijos salieron mas que deslumbrados; yo también. Nunca mejor dicho 

Me quede pensando en todo lo que no se ve: las horas de observación meticulosa, los cuadernos llenos de cálculos, los sacrificios familiares detrás de cada avance. Me recordó que tanto en la astronomía como en la calidad o la ciberseguridad, lo esencial muchas veces es invisible. Nadie ve un buen sistema de gestión… hasta que algo falla. Nadie percibe la ciberseguridad… hasta que se vulnera. Nadie valora los procesos… hasta que no existen.

Desde el telescopio que apunta al sol hasta los sistemas que protegen los datos más sensibles de una organización, todo requiere estructura, constancia y una visión a largo plazo.

Lo que más agradezco de esta visita es haber visto cómo un legado puede mantenerse vivo, y cómo la divulgación puede ser también una forma de proteger: proteger la memoria, la ciencia, el conocimiento. Igual que los sistemas que diseñamos y auditamos cada día: estructuras silenciosas que sostienen.

Hoy, mirar al sol me ayudó a mirar también hacia dentro.

Si tienes ocasión, visita Casa Pratdesaba. Es mucho más que una casa museo: es un testimonio vivo detenido en el tiempo, como si Josep aún estuviera por volver. Se sostiene gracias a las visitas y a una red de amigos que colaboran con trabajo voluntario y donaciones. Aún queda mucho por rehabilitar, pero cada paso cuenta.

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